Color bajo observación

Colorantes para jabón

El color que se ve antes de enmoldar puede cambiar con el pH, el calor y el curado. Una muestra pequeña es la forma más confiable de conocer el resultado en tu fórmula.

Elegir según el proceso

Las micas, óxidos y arcillas no se comportan igual. Las micas pueden dar brillo en base de glicerina, mientras que en proceso en frío algunas pierden ese efecto o cambian de tono. Los óxidos suelen ser estables si están bien dispersos; las arcillas dan tonos más apagados y además actúan como aditivo. Usá materiales identificados para el proceso previsto y no emplees pigmentos artísticos de composición desconocida.

Dispersión antes de mezclar

Separá una porción de aceite de la receta o un medio compatible con el proceso para dispersar el colorante. Mezclalo hasta eliminar grumos y agregalo a emulsión ligera, cuando todavía haya tiempo para integrar. La técnica evita vetas concentradas, pero no garantiza que no haya migración o cambio de tono. Revisá también cómo los aromas y otros aditivos alteran la traza.

Cambios y estabilidad

Algunas fuentes vegetales se apagan, viran o se vuelven marrones en un medio alcalino. Ciertos colorantes migran entre capas con el tiempo, sobre todo en jabón de glicerina. Hacé muestras del mismo tamaño, anotá el peso por total de aceites y observá al desmolde, al corte y tras el curado. Protegé las muestras de la luz para distinguir un cambio químico de uno causado por almacenamiento.

Planificar la prueba

Calculá primero la fórmula base en la calculadora; el colorante no corrige una receta mal calculada. Prepará recipientes, guantes y protección ocular, y seguí las pautas de seguridad. Conservá una barra sin color como control: ayuda a evaluar si el cambio viene del pigmento o de la fórmula.